
Dejen de desperdiciar energía en sus lámparas UV
Pasamos algo de tiempo visitando unas 3,000 plantas de impresión. Queríamos saber dónde realmente ocurren los problemas. Resulta que la mayoría de las plantas enfrentan los mismos dos problemas: el desperdicio de electricidad y las lámparas que se agotan demasiado rápido.
Durante mucho tiempo, la mentalidad en la industria era que “más energía significa mejores resultados”. Pero descubrimos que eso no es cierto. Ahora nos concentramos en dirigir la luz justo donde es necesario, en lugar de simplemente aumentar la potencia de las lámparas.
El problema del calor
La mayoría de los sistemas están sobredimensionados. Acabas pagando por una potencia que ni siquiera necesitas, y esa energía adicional se convierte en calor. Es un desperdicio de dinero.
Consideramos la velocidad a la que se mueve la cinta transportadora y el espesor de la tinta. Cuando estas dos cosas coinciden con la potencia de las lámparas UV, todo funciona bien.
Pero aquí está el problema: si utilizas lámparas de alta potencia, estas someten al cuarzo a su límite máximo. Si los ventiladores de enfriamiento están sucios o son demasiado débiles, la lámpara se romperá. Es así de simple. Mantén el aire en movimiento, o tendrás que reemplazar las lámparas cada pocas semanas.
Los detalles técnicos
Utilizamos cuarzo de alta pureza, ya que permite que la luz UV-C pase sin ser bloqueada.
También hay que considerar los conectores. En fábricas ruidosas y vibrantes, estos suelen ser los primeros en romperse. Hemos reforzado los conectores para que no haya problemas al instalar nuevas lámparas.
También dejamos de usar esos viejos transformadores magnéticos. Son incómodos de usar. Pasamos a utilizar balastos electrónicos que mantienen la corriente estable. Ya no hay parpadeos ni picos de energía, y las lámparas duran mucho más tiempo.
Instalación en la línea de producción
El espacio en el suelo de la fábrica siempre es Limitado. Para solucionarlo, diseñamos reflectores que concentran la luz directamente sobre el sustrato. La luz no necesita recorrer una distancia larga, lo que significa que no se pierden fotones en el aire.
Notarás que tu factura de electricidad disminuye. Pero ten cuidado: vigila la velocidad de la línea de producción. Si la cinta se mueve demasiado rápido, la tinta no tendrá tiempo suficiente para secarse.
Encuentra ese equilibrio entre la velocidad y la potencia. Ahí es donde ocurre la magia.