
Manteniendo todo seguro con sistemas bactericidas UV
Las lámparas UV son verdaderamente poderosas. Ya sea que se trate de esterilizar equipos o de secar tinta en una prensa de alta velocidad, esa radiación de onda corta (generalmente alrededor de 254 nm) cumple la función de romper los enlaces moleculares presentes en los gérmenes y polímeros.
Pero aquí está el problema: esa misma energía no distingue entre un microbio y el ojo humano. Puede dañar la piel y las retinas en cuestión de segundos.
Protección y “interruptor de seguridad”
No basta con conectar estas lámparas y esperar lo mejor. Se necesitan interruptores de seguridad para evitar cualquier riesgo. Nuestros sistemas cuentan con interruptores de seguridad que cortan el suministro de energía tan pronto como se abre la puerta del gabinete. Sin demoras. Sin excepciones. Simplemente, se apaga la lámpara.
En cuanto al recipiente en el que se encuentra la lámpara, el aluminio o el acero inoxidable son las mejores opciones para mantener los rayos UV encerrados dentro. Si utiliza protectores de acrílico, asegúrese de que sean resistentes a los rayos UV. El plástico común se vuelve amarillo y se agrieta bajo la presión, lo cual puede causar fugas peligrosas en su área de trabajo.
Calor y energía
Las lámparas de alta potencia se calientan mucho. Si sus ventiladores de refrigeración dejan de funcionar o si alguien bloquea el flujo de aire, el revestimiento de cuarzo comienza a sufrir daños. Como resultado, la vida útil de la lámpara disminuye drásticamente. Siempre recomiendo vigilar atentamente la temperatura de la lámpara. Si se sobrecalienta, eso acelera su deterioro.
También hay que tener en cuenta el cableado. Es necesario que el balastro esté correctamente conectado. Si la tensión o la corriente no son las adecuadas, la lámpara podría no funcionar correctamente o incluso quemarse por completo. Utilizamos conectores de calidad industrial para evitar problemas relacionados con arcos eléctricos durante el funcionamiento de alta frecuencia.
Mantenimiento (la parte que no se puede ignorar)
Aquí está la parte complicada: las lámparas UV pueden engañarnos. Una lámpara puede seguir emitiendo luz azul brillante, pero en realidad solo puede emitir el 60% de la energía UV que debería. Es necesario registrar las horas de uso de la lámpara; de lo contrario, solo se puede estar haciendo conjeturas.
Cuando llegue el momento de reemplazar las lámparas, no tome atajos. Use gafas y guantes protectores contra los rayos UV. Incluso unos pocos segundos de exposición directa pueden causar quemaduras severas en la piel. Hemos diseñado nuestros sistemas para permitir un reemplazo rápido, así que sus técnicos pueden realizar el trabajo y salir de la zona de radiación lo más rápido posible.